La cantera del Espanyol volvió a dejar una imagen para el recuerdo en el empate ante la Real Sociedad, en el último partido de LaLiga. La gran noticia de la noche llegó desde La21, con los debuts de Ángel Fortuño y Lluc Castell con el primer equipo blanquiazul, un premio al trabajo, la paciencia y el sentimiento perico.
Especialmente emotiva fue la aparición de Ángel Fortuño, guardameta que llegó al Espanyol en etapa de prebenjamines y que, años después, cumplió el sueño de defender la portería del RCDE Stadium en Primera División. El canterano respondió con personalidad y serenidad, dejando varias intervenciones de mérito pese al gol encajado ante Oskarsson. Su estreno simboliza el valor de una cantera que continúa alimentando al primer equipo con talento y compromiso.
También tuvo sus primeros minutos Lluc Castell, otro de los nombres propios de una generación que sigue llamando a la puerta del fútbol profesional. El joven jugador ya había entrado en dinámicas de convocatorias esta temporada y ante la Real Sociedad dio un paso más en su crecimiento deportivo.
Más allá del empate, la noche dejó un mensaje de orgullo para el espanyolismo: la identidad del club sigue construyéndose desde abajo, desde La21 que continúa formando futbolistas preparados para competir al máximo nivel.


