El RCD Espanyol Femenino ha arrancado 2026 en una situación límite. El equipo de Sara Monforte afronta el inicio del año con hasta cinco bajas, muchas de ellas de futbolistas titulares e indispensables, lo que ha encendido todas las alarmas en el entorno blanquiazul.
A la lesión de Amaia Martínez, aunque ya se encuentra en la fase final de recuperación y ha empezado a entrenar con el grupo, se suman ausencias de enorme peso. Laura Martínez, pieza capital en el centro del campo, continúa fuera tras sufrir una rotura del ligamento cruzado anterior (LCA). Olivia Fergusson arrastra problemas musculares desde su llegada al club y no disputa un partido oficial desde el mes de septiembre.
La situación se ha agravado en las últimas jornadas con la baja de Júlia Guerra, central titular y uno de los pilares defensivos del equipo. La futbolista se lesionó en el gemelo derecho en el último encuentro y todo apunta a que estará fuera de la convocatoria durante un periodo aún por determinar. A esta lista se suma ahora Paula Perea, que está atravesando una temporada especialmente complicada marcada por continuas lesiones musculares.
Una enfermería que crece… y sin respuestas
Con este panorama, la enfermería del Espanyol Femenino no deja de aumentar, mientras no llegan soluciones desde los despachos. En este sentido, las palabras del periodista Francesc Via, pronunciadas en La Grada, han generado un profundo malestar:
“El femenino ha pedido fichajes y me consta que Alan Pace ha dicho que no, pese a las jugadoras lesionadas. No lo entiendo.”
Una afirmación que choca frontalmente con los mensajes lanzados por el propio Alan Pace desde su llegada al club. No hace tanto, el propietario blanquiazul aseguraba que “el fútbol femenino es una parte muy grande de nuestra casa” y recordaba que tiene “tres hijas” como muestra de su implicación con el proyecto.
De las palabras a los hechos
La afición empieza a preguntarse qué está ocurriendo realmente. ¿Dónde queda esa apuesta por el fútbol femenino? ¿Por qué se niega ahora un refuerzo cuando la situación deportiva lo exige con urgencia?
Conviene recordar que el Espanyol Femenino no suele pagar traspasos, y que la incorporación de una futbolista lo más seguro es que implicaría únicamente asumir un salario, muy inferior si se compara con los costes del primer equipo masculino. Además, tanto Dolors Ribalta como Carol Miranda han demostrado en repetidas ocasiones una gestión eficiente de un presupuesto muy limitado, logrando incorporar jugadoras que terminan siendo importantes en el rendimiento colectivo.
El pasado 24 de octubre, el propio Pace dejó una declaración que hoy resuena con más fuerza que nunca:
“Con el Femenino me gustaría estar en la Champions League pronto. No puede ser que ellas no tengan la misma visión o los mismos sueños que los chicos.”
Sin embargo, sin refuerzos y con una plantilla mermada por las lesiones, ese objetivo parece cada vez más lejano. La realidad invita más a mirar hacia la permanencia que a soñar con cotas mayores.
Un llamamiento también a la afición
Este debate no solo interpela al club. También a la afición perica. La Ciutat Esportiva Dani Jarque se llena y presenta un ambiente espectacular cada vez que visita el FC Barcelona. Pero en el resto de encuentros, la asistencia suele oscilar entre 100 y 300 personas.
El Espanyol Femenino necesita apoyo constante, no solo en los grandes partidos. No se trata de fútbol masculino o femenino: es el RCD Espanyol. El mismo escudo, la misma historia y la misma necesidad de sentirse arropadas.
Solo con el empuje de la grada, el compromiso institucional y una apuesta real se podrá devolver al Espanyol Femenino al lugar que merece. A aquel club histórico que levantó Copas de la Reina y que convirtió su cantera en una de las más admiradas del país.
Es momento de actuar. Desde dentro y desde fuera. Volvamos a hacerlo posible.


