El día que un niño de Santa Coloma salvó al Espanyol: 29 años del debut de Raúl Tamudo con la elástica blanquiazul

Hay fechas que se graban a fuego en el corazón de una afición, y el 23 de marzo de 1997 es, sin duda, el «Génesis» de la religión perica moderna.

Aquella tarde en el Estadio Rico Pérez de Alicante, no solo debutó un futbolista; nació una leyenda que terminaría costando seis balones y valiendo un imperio.

El contexto: Un Espanyol al borde del abismo

El RCD Espanyol de la temporada 96/97 caminaba por el alambre. Con el fantasma del descenso acechando y los nervios a flor de piel, el equipo visitaba al Hércules en una auténtica final por la supervivencia.

El técnico Paco Flores, que conocía como nadie el barro de la cantera, decidió que era el momento de lanzar a los leones a un chaval menudo, rápido y con cara de pillo que se estaba hinchando a goles en el filial.

Minuto 89: El estallido de un instinto asesino

El partido agonizaba. El 1-1 parecía inamovible y el punto sabía a poco para ambos. Pero el destino tenía guardada una última bala. En el minuto 89, cuando las piernas pesan y el aliento falta, Tamudo demostró por primera vez ese «olfato de ratón de área» que lo haría eterno.Cazó un balón suelto en el área, con la sangre fría de un veterano y la explosividad de un adolescente, y batió al portero Herculano. Gol. Victoria (1-2). Delirio.

Aquel gol no solo fueron tres puntos; fue el oxígeno que mantuvo al Espanyol en Primera División y el primer ladrillo de una trayectoria de 140 goles.

El inicio de una era

Aquella tarde en Alicante, Tamudo no solo se presentó al mundo; le prometió fidelidad a unos colores. Fue el debut soñado: el canterano que sale al rescate en el último minuto para salvar al equipo de sus amores.A partir de ahí, el resto es historia: los títulos de la Copa del Rey, el «Tamudazo», las noches europeas y el brazalete de capitán. Pero todo, absolutamente todo, empezó con aquel chispazo en el Rico Pérez.

El día en que un niño de Santa Coloma decidió que el Espanyol no iba a caer.

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