El «limbo» del Espanyol: El presunto impago de Alan Pace y el ultimátum de Chen Yansheng

La parálisis deportiva que sufre el club, sin apenas movimientos en el mercado de fichajes, escondería una crisis institucional mucho más profunda de lo que parece.

El posible incumplimiento de los plazos de pago por parte del grupo comprador habría reactivado los contactos de Rastar con otros inversores, dejando la planificación deportiva en un segundo plano frente a las urgencias financieras.

El silencio en los despachos del RCDE Stadium no sería, por tanto, fruto de la planificación, sino de un bloqueo de alta tensión en el que la venta del club se encontraría actualmente en un escenario de conflicto e incertidumbre.

El origen de la crisis se situaría en el pasado 31 de diciembre, fecha límite para que el grupo liderado por Alan Pace hiciera efectivo uno de los pagos clave a Rastar Group para completar la adquisición del club.

Sin embargo, según estas informaciones, dicho pago no se habría producido. Ante la supuesta falta de liquidez, Pace habría solicitado formalmente una prórroga, una petición que no habría sentado nada bien en la sede de Rastar en China, donde el malestar sería absoluto.

La propiedad actual, encabezada por Chen Yansheng, consideraría que se han roto los términos del acuerdo y se podrían tomar medidas legales por incumplimiento de contrato de forma inminente.

Como consecuencia de este presunto impago, Chen Yansheng no se habría quedado de brazos cruzados.

Para proteger sus intereses, el máximo accionista habría reactivado los contactos con otros grupos inversores que anteriormente habían mostrado interés, produciéndose ya llamadas para citar a potenciales compradores en China con el fin de explorar una alternativa de venta rápida.

Este escenario explicaría por qué el club estaría viviendo uno de sus mercados más pobres a nivel de movimientos, ya que Rastar no autorizaría inversiones en la plantilla si no recibiera el dinero de la venta y los presupuestos estarían bloqueados mientras no se aclare quién será el dueño definitivo.

Al haberse solicitado una prórroga, el club se encontraría en un «stand-by» técnico donde, hasta que no se resolviera el pago o se rompiera el acuerdo, el Espanyol estaría operativamente atado de pies y manos.

Mientras la afición espera refuerzos, el partido más importante se estaría jugando en los despachos entre Barcelona y China; si Alan Pace no encontrara la financiación necesaria antes de la nueva fecha límite, el club podría cambiar de rumbo de forma inminente con un nuevo invitado en la mesa de negociación.

La tensión en China sería ahora mismo una bomba de relojería que podría saltar por los aires en cualquier momento, condicionando totalmente el futuro inmediato de la entidad

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