El RCD Espanyol volvió a tropezar ante el Girona FC y no logró acabar con su particular ‘gafe’ frente al conjunto gerundense. La derrota por 0-2 en el RCDE Stadium estuvo marcada por una actuación arbitral muy discutida, con dos penaltis que acabaron decantando un partido espeso, tenso y cargado de polémica. Los blanquiazules no firmaron su mejor encuentro ni estuvieron acertados de cara a puerta, pero además se encontraron con un arbitraje que no midió con el mismo rasero a ambos equipos y terminó perjudicando claramente al conjunto perico.
Manolo González introdujo dos novedades en el once respecto al partido en el Ciutat de València: Pol Lozano y Roberto Fernández entraron por Jofre Carreras y Kike García. El Espanyol saltó al césped con la intención de romper una racha negativa que se alargaba ya a cinco partidos sin vencer al Girona, ante un RCDE Stadium con una gran entrada y con la nueva propiedad presente en el palco.
El inicio fue intenso, con ambos equipos presionando alto, aunque el Girona de Míchel se mostró algo más cómodo con balón. Los visitantes asumieron la posesión, mientras el Espanyol optaba por replegar y buscar salidas rápidas al robo. En el minuto 10 llegó la primera gran ocasión perica tras un error de Gazzaniga en la salida de balón que aprovechó Dolan. El extremo inglés ganó línea de fondo, pero optó por la acción individual cuando tenía opciones de pase y la jugada se diluyó.
El partido tenía ritmo, pero escaseaban las ocasiones claras. Carlos Romero obligó a despejar a la defensa en el 23’ y, poco después, Tsygankov cabeceó por encima del larguero. El Girona encontraba el encuentro donde quería: pocas llegadas, control del tempo y un Espanyol incómodo, con demasiados errores no forzados y un centro del campo al que le costaba generar juego.
Las aproximaciones visitantes fueron creciendo y en el 35’ Dmitrovic evitó el gol con una gran intervención. Bryan Gil centró desde la izquierda al segundo palo, donde Lemar controló y se sacó un disparo cruzado que el meta serbio desvió con una gran mano. El Espanyol respondió con una contra prometedora que desbarató Blind con una acción defensiva providencial.
Cuando el descanso parecía inminente, llegó la jugada que cambió el partido. Galech Azpeteguia señaló penalti en una acción de Omar El Hilali sobre Hugo Rincón. Una pena máxima muy rigurosa, de esas que desde el inicio de la temporada se había insistido en no señalar. Dmitrovic detuvo el lanzamiento de Vanat con un paradón, pero el colegiado ordenó repetirlo al considerar que el portero se había adelantado, una decisión poco habitual pero cada vez más recurrente en partidos del Espanyol. En la repetición, Vanat ajustó su disparo y adelantó al Girona justo antes del descanso.
Tras el paso por vestuarios, Manolo movió ficha dando entrada a Jofre por Dolan. El Espanyol salió con otra actitud y dio un paso al frente ante un Girona que empezó a contemporizar y a emplearse con mayor dureza, ante la permisividad arbitral. Las sensaciones mejoraron y Jofre se convirtió en el principal foco ofensivo: primero con un disparo desde la frontal que obligó a Gazzaniga a intervenir y después con otro remate que se marchó cerca del palo.
En apenas un cuarto de hora, el Espanyol había generado más peligro que en toda la primera mitad. El partido se abrió y las llegadas se sucedían. Álex Moreno probó suerte desde la frontal, Jofre volvió a intentarlo desde el vértice del área y Cabrera estuvo cerca del empate con un cabezazo que se marchó rozando el poste. Sin embargo, el gol se resistía.
Con el Espanyol volcado y buscando el empate con insistencia, llegó el golpe definitivo. En el tiempo añadido, y tras un contraataque visitante, el colegiado volvió a señalar otro penalti muy protestado. Vanat no falló desde los once metros y sentenció el encuentro con el 0-2 definitivo, en un final marcado por la crispación, la tensión y un total de diez tarjetas amarillas.
El Espanyol se dejó los tres puntos en el primer partido de la segunda vuelta en un duelo trabado, condicionado por la polémica arbitral y por la falta de acierto en los metros finales. Los de Manolo González, que había sido premiado en la previa como mejor entrenador del mes de diciembre, necesitarán pasar página rápidamente. El próximo compromiso llegará el sábado 24 de febrero, cuando el conjunto perico visite Mestalla para medirse al Valencia CF.


